martes, 24 de agosto de 2010

Otro cuento mas de los 90.

Alicia tampoco esta aqui.

En la Gran Via hay de todo, de Madrid al cielo, pero se olvido mencionar aquel poeta indomito que en el numero 86, del ascensor al cuarto, mi oficina. A pesar de mi expulsion de la Policia a finales de los 70, era uno de los investigadores privados mas cotizados de Madrid, bucear durante tres o cuatro dias en los inconfesables secretos de mis victimas, presentar el informe, y como era habitual, asistir a a una separacion o a un despido, generalmente. Yo hubiera querido ser Bogart, pero mi destino parecia ser el de un chivato a sueldo.
En la Policia era mas sencillo, sobre todo despues de jubilar aquel siniestro uniforme gris, pero OCURRIO AQUELLO, y me expedientaron, el informe hablo de brutalidad policial, se refirio a un traumatismo craneoencefalico, pero no menciono que el sudodicho agredido vendia heroina en los Institutos.
Era mas sencillo que hacer Justicia, habia que lavar conciencias y yo fui el chivo expiatorio, era mas sencillo que encerrar a los que torturaron durante decadas a universitarios, a obreros, a sindicalistas. Era mas sencillo que encerrar a "Billy el niño", Jefe de la Policia Secreta y maestro del dolor en los calabozos, era mas sencillo que condenar al hombre que envio a mi padre al paredon, cuando desde el exilio lo enviaron adjunto a la Direccion del Partido en Madrid.
Aunque creo que lo mato una bala desde sus propias lineas, como a Durruti, tengo la sospecha de que al Señor Dupont, (Carrillo), nunca le gustaron los Comunistas.
Asi fue como llegue a España, mi madre empezo a morir el dia que se fue mi padre, ella no quiso hacerlo lejos de su marido, y yo no pude cumplir la promesa se enterrarla junto a el, pero cuando las tumbas son tantas que no dejan ver el cementerio, la tarea es imposible. Tal vez, solo tal vez, cuando la manden a la fosa, encuentre a mi padre junto a las demas victimas de la verguenza, tal vez, solo tal vez.
Del ya moribundo Auxilio Social pase a Bachiller, y de ahi junto a otros a la facultad de Derecho, alli me encontre con 18 años en el epicentro de la Revolucion Mundial, derribando a tiranos rojos y azules, casi lo conseguimos, casi, pero no fue asi, unos probaron la porra de "picha de toro", otros no tuvieron tanta suerte.
Harto de defender causas perdidas ingrese en la Academia, pense que tal vez alli ayudara a cambiar algo, una vez mas me equivoque. Me destinaron a la Direccion General de Seguridad, en la Puerta del Sol, desde el sotano se oian los lamentos de los condenados, un murmullo sordo y ahogado que brotaba del suelo, intentando atraparte con manos desesperadas e invisibles como en el infierno de Dante, noches en las que jamas podre olvidar la angustia de los que no traicionaron aquello en lo que creian, noches en las que yo fui complice de sus verdugos.
Como una penitencia, todos estos recuerdos me asaltan al alba, todas las mañanas de todos los dias de mi vida.
Vivo en la oficina, pues hace tiempo que deje el apartamento, vivir en Aluche te da la sensacion de ser un pajaro enjaulado, y  aqui no estoy tan mal, el sofa es confortable, la calefaccion funciona, y despues de la una, cuando los cines cierran, ya no hay ruido. Me suelo levantar a las 8 de la mañana, me ducho, me afeito, y adecento el local antes de que llegue Teresa, que me prepara el cafe, esa es su unica pasion, esa, leer a Neruda y a Brecht, y el trabajo, en dos años no ha faltado un solo dia a la oficina, otro rasgo, y es de los que mas que marcar hieren, es su enorme sonrisa.
Pasaba las vacaciones con su padre, en una base militar, parecia triste, muy triste y solitaria, a veces hubiera querido invitarla a cenar, o al cine, a veces ella hubiera querido que yo lo hiciera, dos seres minusculos, perdidos en la mediocridad, en la vulgaridad, ayudandose a mitigar el desamor, de nuevo, solo tal vez.
Llego puntual, como siempre, con unos ojos que desmentian su sonrisa, su libro de poesia y un clavel nuevo para la mesa, ese detalle le proporciono el trabajo, pero eso es ya otra historia que diria Kipling, y otra oportunidad habra de contarla.
Preparo el cafe y presento al primer cliente, Don Velasco de Garay, Industrial Vasco afincado en Madrid. Le hizo traspasar el umbral, era un hombre fuerte, alto, pero prematuramente envejecido, tomo asiento y la silla con tapizado de cuero crujio ante su talla.
La tibia luz que iluminaba mi modesto despacho-dormitorio, hacia visible un cabello encanecido por el sufrimiento, y unas profundas arrugas en su piel aradas por el dolor, tras los preambulos, expuso su caso.

-Señor Gomez, se trata de mi hija Alicia, marcho hace dos años a la Costa del Sol, a Torremolinos, tenia una crisis nerviosa y queria reponerse junto al mar, al principio todo marchaba bien, era de nuevo mi niñita, pero a los tres meses cambio su actitud, ya no llamaba, era diferente, la notaba inquieta, extraña, (hizo una pausa y aspiro profundamente). Hasta que a los seis meses dejo de dar señales de vida.

Tras secar sus labios con un pañuelo, la humedad inundo las oscuras cuencas que pintaban sus ojos de ausencia.

-La Policia indago, pero dejaron de buscar, pues decian que era mayor de edad, hace un año que no se nada de ella.
-¿Y su familia, amigos, parientes?.
-Su madre esta en la cama con una depresion, Iñaki y Josechu estan internados en un colegio, (rompio a llorar), no puedo mas, no se que hacer.

Mientras seguia sollozando recorde que no era la primera vez que veia esto, parejas heridas de muerte por la infidelidad, tragedias diversas de individuos diversos, a veces este trabajo es como el de un confesor, y recorde aquellas frases de mi padre, "A los curas el vino, a nosotros las ostias".

-Bajare a Torremolinos, una semana maximo, si no obtengo resultados dare el resultado por cerrado, mis  honorarios son de diez mil pesetas a tiempo completo mas los gastos.

Un pañuelo mojado y un apreton de manos sellaron el pacto.

Era un martes cualquiera de una madrugada cualquiera de Noviembre, acabo de pasar las Pedrizas, y ya estoy en Malaga Capital, el motor de mi Renault 12 se calienta, pero aguanta, en mi modesto equipaje mudas limpias, dos camisas, un jersey y mi 38 de dos pulgadas, con tres tambores completos. Solo tarde 20 minutos en llegar a Torremolinos, mi hotel era centrico y bastante apañado, tome algo en la recien abierta cafeteria y subi a mi habitacion, no hay nada mejor que un buen sueño antes de trabajar.
Mi unica pista es Alexa, la compañera de apartamento de Alicia, me sorprendi mucho al concertar  la cita con ella, mucho mas el que deberia de pagar 10000 pesetas, y el remate al ver su telefono en anuncios varios de la prensa local. Su apartamento estaba en  una centrica y bohemia Avenida del pueblo, me recordo a uno de esos boulevares del Barrio Rojo en Amsterdam, infestado de prostitutas y melancolia.
Llame a la puerta y me recibio una deidad rubia de corta melena y cortas vestiduras, una muy buena vision a las doce de la mañana, largas piernas, redondas nalgas en forma de corazon, y un pecho duro y firme, si no estuvieramos trabajando los dos, y cobrando por ello le haria una oferta de amor eterno que durarara una mañana cuando menos.
Me invito a pasar al salon a tomar una copa, se sento cruzando sensualmente las piernas, y yo timidamente le pregunte.

-Y Alicia............yo.............yo la queria.

Enmudecio, cuando reacciono me dijo que tenia que salir y que no habia fiesta, dejo de interpretar, asi que ahora llegaba mi turno, la empuje sobre el sofa, desenfunde, (el revolver), y se lo meti en la boca, no esperaba aquel tipo de armamento, y mucho menos de ese calibre. Asi que fue escueta y saque una buena informacion, Alicia ya no estaba en España, ahora deleitaba a los Jeques Arabes con los buenos haceres que aprendio en la tierra de los toros.
Tenia una serie de pistas y habia que seguirlas, un joven relaciones publicas, un maduro prestamista, y un podrido Comisario, aquello parecia una rancia macedonia de frutas como bienvenida a un grupo de turistas baratos.
Me decidi por el prestamista, regentaba una galeria de arte, era alto, gordo, feo y con ese aire pretencioso que muchos delincuentes utilizan para lavar su imagen, tras una breve, pero infructuosa entrevista, comenzaron a torcerse las cosas, no esperaba una cordialidad extrema, pero mucho menos aquel caluroso protocolo de despedida que me propinaron cuatro de sus matones en el callejon.
Aquello estaba sucio, muy sucio, y ya se habia convertido en una cuestion personal, tres eran tres los tristes tigres, y yo ya iba por el primero.
La cerradura de aquel muchacho dejaba mucho que desear, era todo un personaje, pequeño, pelo corto, un atusado bigotito que parecia una carrera de hormigas, un pendiente, y una peculiar manera de conducirse en sus movimientos, que segun los canones de la Brigada correspondiente, le hubiera clasificado de "asocial".
Apodado como el "Seductor de El Cairo", nuestro amigo el relaciones publicas conseguia llenar sus aposentos tanto de hombres como de mujeres, su especialidad eran las chicas jovenes, las mas vulnerables, las mas rentables a posteriori, a las que engatusaba con sus modales burgueses.
Mientras le esperaba comodamente en uno de los sofas tapizados de leopardo de su casa, fumaba, usando como cenicero un cartel que rezaba, "No fumar". Nunca olvidare la expresion de su rostro, con los ojos fuera de las orbitas, le sugeri que lavara los platos, la taza de mi cafe, y el improvisado cenicero, todo a punto de pistola claro, al sumergir las manos en la pila encontro un radiocasette. Tecnicamente se puede decir que la musica de Michael Jackson ademas de desatar pasiones incandescentes habia provocado su primera victima mortal.
El segundo hueso era mas duro de roer, pero con mil pesetas puedes comprar muchos mecheros, y son muchos mecheros los que caben en el tubo de escape de un Mercedes, el honrado galerista se despidio de la vida a lo grande, de forma generosa, regalando un castillo de fuegos artificiales a la localidad costasoleña.
Y por ultimo restaba el Comisario, el honrado Comisario cumplidor de la ley, habia que ingeniarselas para hacerle pagar a lo que tantas muchachas inocentes habia condenado, pero sin jugarme la vida o el "chabolo", en la carcel, la ventaja de que este pais sea un circo, es que un payaso mas o menos no importa.
Entre en una cloaca infecta, de la cual supongo el procedia, parti una rata por la mitad, y con una aguja punze su espina dorsal, me puse perdida la gabardina, pero eso solo se me ocurre a mi claro. Deje la aguja en la cerradura de la verja del chalet del Señor Comisario, y pague el hotel.
Tras dos dias de estancia en la costa volvi a Madrid, las noticias no fueron muy gratas para el Señor Velasco, cosa que sinceramente senti mucho.
Por cierto, el forense tendra serias dificultades para determinar la muerte por rabia del Señor Comisario de Torremolinos, Teresa se ha ido ya, he conectado la radio, y veo salpicar la lluvia sobre la ventana de mi oficina.
La densidad de la lluvia se mide en los ojos de aquel que llora asomado a una ventana cualquier tarde de otoño llorando su soledad, esta es la mas triste compañia, la del padre que vio morir a su hijo, o la del huerfano que inventa a su madre, ¿son los recuerdos pedazos del alma que el tiempo nos arrebata?.

No quisiera tener ojos, no quisiera tener manos, no quisiera tener corazon.
Para poder matar, para poder sentir, para poder llorar.


                                                       Nicolas Gomez

                                                       Caso cerrado.

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