jueves, 16 de septiembre de 2010

Mensaje en una botella.

Existen muchas formas de naufragar, tras una galerna en el oceano por ejemplo, pero en si, caso de no equivocarme, naufrago es todo aquel que tras una tormenta y perder desde el rumbo hasta la nave, sobreviva a las bravas aguas embramecidas y se encuentre en una orilla, solo, abandonado, rescatando del desastre todo aquello que le pueda ser util y le ayude a sobrevivir. Naufrago que salvo Crusoe tras un viernes de reencuentro con la humanidad, permanece incomunicado, silencio que solo rompen los gritos desesperados, la muda angustia del que saber solo sabe que es un extraño para el lugar en el que se halle. No es menester sobrevivir a la furia de Poseidon para amanecer en una playa acariciado por su arena, o sobre unos acantilados herido por sus rocas, perdido, incomunicado puede ser tambien quien en medio de la urbe, en ese trayecto no menos borrascoso que es llamado el camino de la vida, un dia descubra que en si mismo, no es mas que un extraño para los demas, rodeado de semejantes que no de iguales, de personas que hablan su idioma, pero no su lengua. Hay quienes en el dia que unos monarcas orientales bendijeron a un niño en Nazaret, son obsequidos con mimos y  regalos en el aniversario del milagro, a otros estos les traen una isla desierta a su alma, uno, o dos, o todos los malditos para aquel que lo sufra, uno o dos o todos los malditos dias seis de Enero. No se que ya no quedan botellas en la orilla, o se rompieran sus cascos contra escolleras, sencillamente, nadie entenderia que mensaje guarda el vidrio, ¿para que seguir enviando a fantasmas epistolas yermas?, huerfano solo es aquel que aun busque en alguna mujer a la madre que le abandono, naufrago el que aun crea en su rescate, muerto solo es aquel que se rinda.

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