jueves, 23 de diciembre de 2010
El angel de Bucarest.
Hoy es el cumpleaños de tu hijo, aquel que mandaste aqui a morir por.......¿nuestros pecados?, como la teologia a veces me parece confusa, te ruego en una intima conversacion me ilumines acerca de cuando nos creaste, si antes o despues de a los angeles, que por perfectos y devotos de tu imagen siguieron al Arcangel de la luz en su rebelion contra ti bajo el fuego igneo de la guerra celestial. Me enseñaron a creer en tu amor y piedad, aun convirtiendo a mujeres en estatuas de sal, o expulsandolas del paraiso como a Lilith porque preguntaba demasiadas cosas, pero nada, que Eva a falta de tarjeta de credito se hipoteco por un fruto prohibido y San Miguel ejecuto el embargo con espada en mano. Me enseñaron a creer en tu misericordia mientras leia como destruias ciudades, o confundias a los hombres multiplicando las lenguas para enfrentar a hermanos contra hermanos y padres contra hijos, o inundando la tierra bajo una tormenta que ahogo a los demas con overbooking y exceso de equipaje en el crucero de Noe. Tal vez la multiplicidad de idiomas haga que unos apedreen hasta matar a los que leyeron el Eclesiastes en lugar del Deuteronomio, a los que creyeron en regocijarse en su juventud y libar de pasion a sus semejantes comulgando sus almas benditas por ti para crecer y multiplicarse, o a inmolarse con un chaleco bomba en tu nombre, o estrellar aviones contra edificios, volar vagones de metro, o pasear bajo el palio de Guernika sobre una alfombra de medio millon de cadaveres, cual soldados de Cristo en Antioquia, es curioso como tus cruzadas acaban con la sangre hasta los tobillos, sea en Oriente o en la plaza de toros de Badajoz. Esos fieles servidores tuyos que violan a tus mas pequeños e indefensos hijos, o se lucraron con el lenocinio y el trafico de esclavos, los que condenan con el fuego eterno a homosexuales y lesbianas, mientras andaban vestidos de domingo con Franco o Hitler de la mano, en dias nublados por el humo de las chimeneas de los campos de exterminio. Por creer, creo en tu profeta San Juan, porque viendo tu obra llena de sapiencia y ternura, intuyo ciertas las palabras del Apocalipsis cuyos prolegomenos son naciones extinguidas por el sida o el hambre, u otras aniquiladas por bombardeos o ataques nucleares cuando ricos son los que atacan, o a machetazos cuando pobres y africanos son la ira de Dios. Antes entrara un camello por el ojo de una aguja, que un rico en tu casa, tal vez por eso se den tanta prisa en disfrutar del parque adosado al jardin del eden, a costa de envenenarlo y regarlo de muerte y miseria, total, solo con pedir tu perdon lo hallaran, eso, un par de velas y algun diezmo lo daran por bueno para tu indulgencia y magnanimo consuelo. Ya que no se ve a nadie multiplicando los big-mac y las latas de atun, tendremos que ir al mercado, al tuyo, asaltando los cielos que grito la hija de un minero en la tierra de tu apostol Santiago, tal vez mientras asaltemos los cielos para saber la verdad, el proximo que salte al vacio no sea el padre de un niño enfermo al que no podra alimentar, si no alguno de tus beatos seguidores para que la sucia chusma no lo linche, y antes de sentarnos a orar en tus bancos sacros, incendiemos los que guardan el oro que han robado. Cuando me vuelvan tus siervos a robar la libertad con falsos juramentos, o incorregible manchen una pared con mi sangre, no pedire tu perdon, he conocido tu tierra, ya he tenido bastantes infiernos aqui, a los que te rezen esta noche, que en su plegaria añadan un deseo, que yo no vuelva a liderar a un grupo de personas, porque esta vez no seran cien estudiantes, sera una famelica legion tan sedienta de venganza como hambrienta de esperanza, y esta vez no sera bastante con que unos cuantos policias mientan para destruirme, la proxima vez en la nuca, pero antes rompedme todos los huesos para que no pueda morir matando a tus impios bastardos. En el nombre del padre, del hijo, del espiritu santo y de todos los que seran asesinados, violados, torturados o se suicidaran en el dia de hoy, podrias escucharlos a ellos en lugar de seguir dictando palabras a camelleros en el desierto. Amen.
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